Pasión Turfística, siempre junto al Turf grande de Argentina

«Los caballos te dan paz y tranquilidad»

En nuestra estadía en San Juan tuvimos la chance de entrevistar al turfman Fabian Mas, quien se encuentra radicado en la ciudad cuyana desde sus inicios y vive con mucha pasión la actividad turfística. Dialogamos sobre su visión dentro de la actividad, y también como ve el futuro del hipódromo desde la dirigencia.

¿Cómo fueron tus inicios dentro de la actividad?

Creo que los caballos me gustan desde que nací. Me crié en un pueblo a 50 km de la ciudad de San Juan que se llama Media Agua, y a las dos cuadras de mi casa había un stud. Tenía 6/7 años y me gustaba ir a ver los caballos, después a que me dieran una vuelta en un caballo de andar, también aprendí a darles de comer, y me preguntaron si me animaba a varear aunque sea al trote. Siempre dije que algún día iba a poder tener un caballo de carrera. Hoy soy un hombre grande, siempre tengo entre 3 o 4 ejemplares, a mí me cuida un gran amigo que es Sergio Perona. Hemos ganado en todo el interior, hemos perdido, por que esto es así, se gana y se pierde. Siempre tenemos las ganas y deseo de seguir teniendo nuevos animales, el turf es una pasión. Me gusta tanto que hoy llegué a ser directivo del Jockey Club San Juan, conozco mucho gente buena.

Contanos la historia del nombre de tu stud.

Mi Stud se llama 5 Estrellas. Tengo cuatro hijos grandes que se llaman Gerardo, Emiliano, Mariano, y Maria Jose, y de mi segundo matrimonio tengo una nena que se llama Julieta. Entonces el nombre es gracias a todos mis hijos. Tengo dos chaquetillas, una la asenté en Mendoza, y la otra en La Punta y San Juan. Una es lila con las cinco estrellas en los brazos y una en el pecho, y la otra igual pero amarilla. Los elegí a los colores así más por lo visual, que por gusto.

¿Cómo vivís el turf en San Juan?

Me levanto a la mañana hablando de turf, y me acuesto también hablando de caballos. Me retan en mi casa por que mi teléfono no para, vos me has conocido, y seguro te diste cuenta que tengo muchísimos amigos. Todo el mundo me respeta, y yo los respeto a todos también, desde un peón, un jockey, un vareador, propietarios. Tengo otras actividades, soy comerciante, tengo distribuidoras de mercadería, y también una pequeña agencia de autos, pero siempre tengo el turf presente. Siempre vengo muy temprano al hipódromo, de 7:30 a 8:00, luego me voy a mi negocio, pero si no puedo venir a la mañana voy a la tarde por lo menos una hora para charlar con el cuida sobre los caballos. Voy de lunes a lunes al hipódromo, hasta los domingos voy a la mañana un rato, y me voy tranquilo a mi casa.

¿Qué significa para vos el turf?

Es una pasión, es algo que no se compra ni se vende con plata. No cambio turf por fútbol, las carreras de caballos son lo mío, es lo que me gusta. Si bien no vengo de una familia de turf, yo lo he tomado muy fuerte, y me acompañan, pero el turfman de toda mi familia soy yo. Ocupa un lugar muy importante en mi vida, yo tengo una hija que tiene 11 años, y ya me está diciendo que quiere estudiar veterinaria para acompañarme con los animales, y que tenga mi veterinaria de confianza. Así que es algo muy gratificante. Siempre ando por todos lados con los caballos. Con esto no se gana plata, sino que generalmente se pierde, pero la pasión no se cambia por nada.

¿Cuál fue el éxito que más recordas en tu vida como propietario?

Compré un caballo grande que se llamaba Origen Cat, y mi cuidador me dijo que corría 1600/1800, pero lo llevamos a correr a La Punta 1000. Fuimos solos, Perona y yo, pero sabíamos que no teníamos chances, ya que nunca había corrido esa distancia. El día sábado en La Punta llovió todo el día, y en la noche estábamos los dos en la habitación del tattersall, y me dice que el nuestro era barrero, algo que también había visto. Llovió toda la noche, y al otro día el caballo ganó de punta a punta, demostrando ser un caballo bárbaro para pistas alteradas. Fue emocionante porque solamente estábamos nosotros dos. Ganamos otras carreras, pero esa no me la olvido más, me quedó grabada. Era un caballo que quería mucho, tenía muchísimo corazón.

Como dirigente del turf sanjuanino, ¿Cómo ves la actualidad del hipódromo?

El año pasado tuvimos un parate de 8 meses, y este año estuvimos sin actividad por 3 meses. Estamos aceitando el engranaje para volver a tener una o dos reuniones por mes, en lo que va de julio hemos tenido dos eventos, y creo que la actividad va a seguir creciendo, gracias a los ingresos de agencias foráneas. Estamos pagando buenos premios, y le estamos dando mucha vida a todo lo que mueve el turf, tanto como peones, jockeys, capataces, cuidadores, y eso es muy importante. Gracias a Díos tenemos un Director de Deportes que nos está ayudando y acompañando, él se está poniendo al frente de la carreras con la pandemia y nos dá su apoyo. Creo que el turf en San Juan va a seguir creciendo. Por ahí nos falta mejorar la infraestructura que es un poco vieja, pero la vamos a mejorar.

¿Qué mensaje le dejas a toda la afición del turf?

Que los caballos son animales muy nobles, apuesten por ellos, te dan paz y tranquilidad. Que se arrimen a ver las carreras, el turf no es solamente juego, hay muchas cosas detrás como el trabajo, pasión, deseo, y ganas. Como consejo les diría que se acerquen a un stud, se van a sentir cómodos, van a compartir, y tratar de alejarse de algunos problemas que nos acosan día a día.

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