Pasión Turfística, siempre junto al Turf grande de Argentina

Junior Mendoza: "Adentro de las chapas me olvido de todo"

En rica entrevista dialogamos con el gran piloto cuadrero Junio Cesar Mendoza. En extensa charla nos comenta sobre sus inicios, y también muchas cosas que le sucedieron dentro de la actividad de jockey.

¿Montas día a día?

Viajo mucho para montar caballos y también para correrlos. Siempre me voy días antes, es algo muy forzoso, y hay que andar mucho. Normalmente tengo más trabajo fuera de la provincia de Córdoba, y por supuesto siempre con caballos cuadreros.

¿Cómo fueron tus inicios dentro de la actividad?

Yo soy de Sete Quedas (Mato Grosso Sud), es un pueblo muy chico de Brasil. Estuve en Paraguay muchos años, conocí los caballos e hice mis primeros pasos andando en ellos, teníamos campo y me gustaban mucho. Yo vendía helado en las carreras de caballos cuando tenía 6 años junto a mi abuela, y veía a los chicos correr, así que yo también quería. Ninguno de mi familia es de turf, así que me mandaron con Don Amarilla, que fue el que me enseñó y mostró lo que es un caballo de carrera. También me dió la oportunidad de correr, todo esto fue en Coronel Oviedo. Después volví a Santo Domingo con 8 años, y ahí empecé a correr las carreras cuadreras. Es muy adrenalínico el correr carreras cortas sobre un caballo Cuarto de Milla.

¿Como llegaste a Argentina?

Me vine a Posadas (Misiones) a correr, estuve con los hermanos Ramirez cuando tenía 12/13 años. Luego de ellos entro a trabajar con Hugo Bird, que era el dueño de Pantera. Esa yegua fue muy interesante dentro del turf cuadrero en Argentina, ella marcó mucha velocidad, demostrando ser una gran campeona. Me acuerdo cuando gané la Polla de Curuzú Cuatiá con la yegua.

¿Y como ingresaste a Córdoba?

A Córdoba vine con el propósito de no correr más caballos, y no relacionarme más con el turf. Yo tenía intenciones de entrar a trabajar a una fábrica, y ver otra parte de mi vida, ya que me había quedado solo con las carreras. Tuve un accidente, me golpeé con un potrillo, y pensé que no iba a poder volver, así que quise abandonar. Pero cuando llegué a Córdoba trabajé menos de un año en la fábrica, y Jose Huespe me buscó para correr en Villa del Rosario. Ahí conozco la familia Fuentes, Sergio Ludueña, y ellos me relacionaron más con las cuadreras, así que volví a montar.

Corriste carreras por mucha plata y otras por poco dinero ¿Haces alguna diferencia al competir?

Yo a todos los caballos que monto y los veo en buen estado los corro por igual, no hago ninguna diferencia. Es una adrenalina única, siempre entro positivo al 100% a competir. Quiero ganar, y quiero ser el primero siempre cuando entro a una cancha de carreras, como todos.

¿Intentaste correr carreras largas?

Si, en 2005 corría en Asunción (Paraguay), y salí Mejor Aprendiz del Año 2005. Recuerdo que corrimos varias carreras en contra con Eduardo Ortega Pavon, como él me ganó, yo también pude ganarle algunas veces. Todos soñamos y queremos ser como él, con lo que logró. Es muy lindo correr carreras largas, también me gusta. Yo estuve en Córdoba y gané, también lo hice en Rio Cuarto, La Punta, y también competí en el Encuentro Provincial dos años. Pisar la cancha del Hipódromo de Palermo fue un sueño.

¿Americano marcó parte de tu vida como jockey?

Sin dudas, Americano fue un caballo increíble y único. Siempre andaba conmigo Luciano "coquera" Silva, y me decía que había un caballo que se llamaba Americano que conmigo iba a volar, que era de un amigo de él. Un día viene Americano a General Paz, que lo corrió Diego Da Silva, y yo lo enfrenté con otro ejemplar. Ese día pasó la carrera, y su dueño Luis me habla para que se lo corra contra Pichon a dos rayas en Bañado de Ovanta. Me dijo que tenía que largar fuerte y moverse, así que fui y lo monté dos veces. De mañana era un caballo que no demostraba nada, no echaba tiempo, hacía todo perfecto pero tranquilo.

¿Cuál era la mayor virtud de Americano?

Vos pasabas por un lugar y se asustaba o te marcaba ese lugar. Cuando volvías a pasar él ya sabía que no tenía que pasar por ahí. A la gente la teníamos muy cerca cuando corría, y jamás le pisó un pie a alguien, algo impresionante.

¿Cuál es tu top 3 de mejores caballos que corriste?

En yegua, sin dudas, que Pantera. En machos me metes en un lindo aprieto, aunque en Paraguay tenía dos hermanos que se llamaban Solito 1 y Solito 2, eran unas máquinas, gané muchas carreras con ellos. Acá en Argentina fue Americano el número uno, como así también te puedo mencionar a Benjamin, General, Florencia, Señorita Toll, entre otros. Muchísimos QM que demostraron "volar".

¿Tu máxima gloria como jockey?

La de Americano en Selva (Sgo del Estero), cuando le ganó a Primer Panther y Donald Trump. Ese día fue una alegría enorme, pero lo sucedido de un día para el otro fue un dolor muy grande. Se desarmó todo, la gente empezó a hacer todo distinto. No pude llegar a correrlo en la Challenger, no lo vi y no lo monté nunca más. Sentí un desprecio por mi profesión, yo lo corrí con alma y vida, y gracias a Dios el caballo me demostraba "volar". Cuando corrió esa carrera nunca había salido de Catamarca, no sabia largar con botón, siempre lo hacia con una piola. Hizo una suelta extraordinaria, muy veloz. Su entrenador Jacinto me dijo que lo pruebe arriba, para ver si llegaba a los 400 mts, y lo hizo muy bien.

¿Cual consideras que es tu mayor virtud como jockey?

Me encantan las gateras. Adentro de las chapas me olvido de todo, me gusta el salto inicial, me siento como en casa.

¿Qué mensaje le dejarías a todos los chicos que están arrancando en la profesión?

Nunca pierdan las esperanzas de ser lo que presienten. Sigan para adelante, hagan el esfuerzo que tengan que hacer, ya que hay que esforzarse mucho. No solo hay que montar, sino que también hay que conocer al animal.

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