Días atrás en el Tattersall del Hipódromo Córdoba perdió la vida el querido «choro», mascota de toda la institución durante años, ganándose el cariño de cada uno de los visitantes con su especial carisma. Siempre estaba firme en las mañanas de vareo y luego en las tardes de stud, acompañando a quienes forman parte del día a día en el circo hípico de B° Jardín, como así también de actividades vecinas del Jockey Club. El entusiasta propietario Oscar «pájaro» De Allende le dedicó unas lindas palabras al querido perro.
Un día te vieron correr con una tira de asado que sacaste de una parrilla. Fue tu carta de presentación (el chorro). A partir de ahí te invitaste a todas las parrillas calientes que hubo en el tattersall durante 15 años. Fuiste dueño de todo, del tattersall, del hípico, de los quinchos y hasta una noche que entregaban los mandiles estabas presente en el 2do piso del castillo.
Tengo presente un recuerdo cuando todos los mediodías le llevaba 1kg de criollo al Indy, vos me esperabas en el portón, trotabas fuerte al lado del auto, esperabas que me bajara y juntos íbamos a ver el caballo, vos sabías que había recompensa: me apoyaba de espaldas al box, el caballo apoyaba su cabeza en el hombro y vos te parabas en 2 patas, así los 3 nos comíamos el kilo de criollos.
Deambulabas por todo el jockey, nos hiciste compañía a muchos burreros pero tu casa era el stud de Quintana donde hoy descansas en paz.
Durante 15 años nos acompañaste, nos divertiste, nos sorprendiste y nos hiciste felices. Solo me queda en nombre de los burreros darte las gracias por haber sido uno más de nosotros. Sabemos que en los últimos tiempos ya no corrías al lado del auto, por eso nosotros te esperábamos. Caminabas lento, la respiración era forzada y los ojos estaban tristes (sabias que te estabas muriendo) y para no molestar a nadie elegiste irte un día domingo apagándote en silencio.
Gracias por todo perro querido. Gracias chorro, gracias crack.

















































