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Facundo Ortiz: "Con un potrillo podes soñar con ganar un G1″

Continuando con nuestro ciclo de entrevistas dialogamos con el ex jockey y actual entrenador Facundo Ortiz, quien se encuentra radicado en el Hipódromo de Villa Maria. En agradable charla nos comenta sobre la actualidad de su caballeriza, y su visión sobre la actividad turfística desde el interior del país.

Contanos sobre la actualidad de tu stud

En este momento tengo 22 caballos, y tres empleados. Me varea mi hermano Jacinto, Ramon Vanegas, y por ahí si quiero ver algún detalle monto yo.

¿Es más fácil sacar un buen potrillo o hacer andar un interesante caballo comprado en training?

Las dos cosas son difíciles, y totalmente distintas. El caballo en training viene más o menos con la distancia que corre, eso es lo más fácil. En tanto el potrillo puede variar de 500 a 2000 mts, y hay que encontrarle la distancia en la que rinda mejor. El que vende un usado sabe que está vendiendo algo que está medio complicado que siga corriendo bien, aunque a veces vienen al interior y se acomodan. Yo elegiría un potrillo de buen origen, ya que con él se puede soñar con ganar un G1, con el caballo hecho es más difícil.

Desde que comenzaste a cuidar hasta hoy, ¿Qué balance haces de tus resultados?

Comencé de firme en 2015 cuando dejé de correr. Creo que tuve un muy buen inicio y tuve la cuota de suerte que todos necesitamos. Me tocó ganar algunos clásicos, hice otros dobletes en Buenos Aires, de los cuales uno fue ganando el Provincias Unidas y el Encuentro Provincial. También pude ganar tres carreras un día en Palermo, lo que sin dudas fue un día de mucha suerte, también gané una estadística en el Hipódromo de Villa Maria.

¿A que le adjudicas todos esos buenos resultados?

Esto es un trabajo en conjunto. Tanto yo como entrenador, siendo apoyado por veterinarios, peones, vareadores, y todos lo que integran nuestro equipo. Los resultados se ven trabajando todos con un mismo objetivo, y por supuesto siempre hay que tener herramientas. Pero creo que la clave es trabajar duro.

Cuando llegan los domingos de carreras, ¿Extrañas ser jockey?

No, para nada. Sufrí muchísimo y me privé de un montón de cosas, como disfrutar de mi familia. Llegaba el fin de semana, y era muy grande de físico para ser jockey, así que me sacrificaba para entrar en los kilos. Hoy comencé a disfrutar de lleno a mi familia y los fines de semana.

¿Cómo ves al turf a nivel provincia y nacional?

Está repuntando de a poco, los premios se pusieron más lindos. Rio Cuarto y San Francisco tienen buenas recompensas, Villa Maria también incrementó sus premios. Después de esta pandemia tan larga, todo comenzó a moverse de nuevo. A nivel nacional puedo decir que hay mucha diferencia entre Palermo con San Isidro y La Plata. El primero tiene muchos mejores premios, esperemos que los dos restantes puedan ponerse más cerca, ya que los costos son altos.

¿Se puso muy difícil el viajar a correr a los máximos desde el interior?

Depende del lado que se lo mire. Palermo está ayudando un poco al interior, ya que entrando hasta el 10° puesto tenes $20.000 asegurados, así que con $8.000 más ya estás viajando a Buenos Aires con peón incluido desde Villa Maria. Al ser así, es más barato que correr acá. Distinto Córdoba que también está ayudando con los fletes, pero en otros hipódromos donde tenes que pagar el viaje, pagar el jockey, y otros gastos, termina siendo más caro que correr en Palermo.

¿Cuál fue tu momento más feliz en la actividad?

Mi momento más feliz fue cuando Lagrimas de Sal ganó el Clásico Aniversario en Rio Cuarto. Era una potranca que había ganado la de perdedores, luego la Polla, y había entrado última en el Jockey Club. Ese mismo día repitió frente a los mismos potrillos y caballos viejos, ganando de "punta a punta". Esa fue una carrera que disfruté mucho.

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