Siempre la misma historia…
Ya con un 2026 avanzado en dos meses y medio, el panorama en el Hipódromo Córdoba es absolutamente oscuro, ya que tenían que comenzar a correr en febrero y no pasó, la jornada del 29 de marzo también fue tachada, dejando en claro que el turf no está en carpeta y circula una versión del cierre total de la actividad. Cero comunicación, ninguna explicación sobre el futuro, y cero manifiestos de actividad es lo único que se destaca en el tattersall local, el cual es dirigido por la Comisión Directiva y de Carreras, que hoy brillan por su ausencia. Será hora que la masa trabajadora del Hipódromo Córdoba, profesionales que están en otras ciudades pero corren en el circo cordobés y propietarios se organicen para hacer un «llamado de atención», dado a que es el último recurso que se puede utilizar tras ser ignorados de manera repetida por quienes mandan, que cuando dan alguna declaración solo tienen para decir la simple excusa de que «el turf da perdidas». Nuevamente la actividad turfística de la Ciudad de Córdoba está amenazada por nada más y nada menos que su mismo Jockey Club, el cual no quiere ni ganar dinero con carreras de caballos para solventar las jornadas, ya que es la única entidad del país que cierra agencias foráneas y no se ocupa de producir con las mismas sin ningún tipo de motivo, pese a que en las reuniones con Lotería de Córdoba estuvieron presentes. El turf local da perdidas, si es cierto, pero las herramientas para poder equilibrar la balanza están al alcance de sus manos y no se utilizan, ¿No estarán yendo al «bombo»?

















































