
German Feliciani: «Al cuidar en un pueblo los caballos están más relajados»
Martes de entrevistas. Continuando con la reapertura de nuestro ciclo de reportajes, charlamos con el buen entrenador German Feliciani, radicado en Idiazabal (Córdoba). En agradable conversación el trainer nos comenta sobre lo que es entrenar ejemplares en un pequeño pueblo de la provincia y también distintas cosas que hacen a su exitosa profesión. Edad: 48 años. Nací en: Bell Ville (Córdoba). Si no hubiese sido entrenador sería: Hubiese trabajado en algo relacionado con el campo. Hincha de: Boca Juniors. Hobbie fuera del turf: Escuchar música e ir a alguna jineteada. Entrenador exigente o liviano: Entrenamiento liviano. Me gusta que mis caballos corran de atrás o adelante: Como siempre corro tiro cortos, tienen que venir siempre en el ruido. El mejor caballo que cuide fue: Tirolesca, sin dudas. El crack que no fue: Una yegua que el dueño la vendió, Stormy Vise. Entrenador preferido: Luis Bonetto. Un Jockey: Francisco L. Goncalves. Un ídolo: Pablo Gustavo Falero Comida preferida: Asado A mi primera buena comisión me la gasté en: Cosas para mi casa. Contanos sobre tu stud. Tenemos el stud enclavado en Idiazabal (Córdoba) y cuido junto a mi hijo Lucas, que hoy es mi mano derecha. Cuento con dos peones y un vareador, teniendo en la actualidad un total de 15 caballos. Nuestra cancha de vareo es una calle vieja, la cual tenemos siempre bien trabajada y en buenas condiciones. Acá en el pueblo no hay hipódromo, ni óvalo, así que nos arreglamos como podemos. En total tiene 1400 metros nuestra cancha, es por eso que yo no corro distancias más largas, no tenemos donde varear. Yo de chico me hice junto a mi padre que era cuidador de las cuadreras, él supo correr cotejos muy interesantes en General Paz, General Villegas, entre otros, yo después me fui volcando más a las carreras largas. ¿Cómo es la logística cuando viajan a Buenos Aires? Estamos viajando con el mismo transporte que es el de Jose Luis Pedernera. Siempre vamos dos días antes y nos vamos turnando con mi hijo. Normalmente vamos una vez cada uno. ¿Al cuidar en un pueblo todo cuesta el doble? Si, cuidar en un pueblo significa que no hay mucha disponibilidad. Tengo los chicos que trabajan conmigo, yo y Lucas herramos, por ahí también viene un herrero. Los veterinarios pasan cada tanto y sufrimos un poco eso. Encargamos los que haga falta para los caballos con un comisionista. Eso sí, la tranquilidad acá es el doble, noto mucho más relajados a los caballos. Hay cosas que son para mejor y otras que nos traban un poco. Lo importante es que estamos acostumbrados y no nos resulta engorroso. ¿Se puede vivir del turf estando radicado en un pueblo? Si, se puede vivir del turf. Teniendo resultados y con mucho trabajo, se puede vivir. De todos modos, yo trabajo en la Policía del pueblo, me queda muy poco para jubilarme. Al momento de entrenar tus caballos, ¿En que aspecto haces más hincapié? Con respecto al entrenamiento de los caballos, siempre depende de cada animal. Algunos requieren un tipo de vareo y otros necesitan algo distinto, es algo individual. Ponemos montura a veces, cuando nos parece necesario. Formaste muy bueno ligeros, ¿Qué es tu «clave del éxito» para concretar un buen caballo? Cuando llega un potrillo sin domar hay que ir despacio, que vaya conociendo todos los movimientos que hay en un stud para que no se asuste ni golpee. Cuando arrancan la doma hay que ir con calma, porque son tiernos y están propensos a lesiones. Fácil llevan 4 o 5 meses desde la doma hasta correr, ya que pueden saltarle las cañas. ¿Qué balance haces del 2023? El balance es muy bueno, en este 2023 anduvimos bien, a pesar que me suspendieron a mitad de año. Ahora el 18 de diciembre me levantan la suspensión, así que esperemos terminar de la mejor manera y que el próximo sea mejor.


